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Obliga inseguridad a ir ‘con prudencia’ en juicios orales
Sabado, 31 de Julio de 2010 - 12:56
- Señala Magistrado que las actuales condiciones no son favorables para nuevo modelo de justicia
Saltillo, Coah., julio 31 (INFONOR).- La reforma judicial que dé pie a los juicios orales en Coahuila avanza con lentitud debido a las condiciones de inseguridad en algunas regiones.
Óscar Nájera Davis, magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Estado, consideró necesario avanzar con prudencia en la implementación de un nuevo modelo judicial.
“Las condiciones de inseguridad que se han dado en algunas regiones del Estado, específicamente en la Comarca Lagunera, hacen preferible recomendar llevar un paso más prudente. Esa es mi posición personal”, dijo.
Y es que los juicios orales implican que la víctima de un delito enfrente cara a cara a su agresor, lo que podría desalentar a la ciudadanía
“Si estuviéramos llevando juicios de homicidio bajo el contexto como el que se está presentando y llevemos a atestiguar a personas de la sociedad civil bajo esquemas de amplia transparencia a una sala de audiencia pública, yo creo que la sociedad podría decir: ‘Yo no quiero tener problemas, yo no sé nada, yo no vi nada’. Tendríamos que esperar”, expuso.
El Magistrado aclaró que el trabajo para la implementación de los juicios orales no está detenido, sólo se analizan las circunstancias actuales para evitar que se dé un desencanto por parte de la ciudadanía.
Los Estados cuentan con ocho años a partir de la reforma constitucional de 2008 para implementar un nuevo modelo judicial que incluye la realización de audiencias públicas en las que estén presentes las partes frente a un juez.
“No quiero decir con esto, y aquí quiero ser categórico, que los juicios orales estén detenidos por el ambiente circunstancial que está presentando en ciertas regiones del Estado. Hay trabajo”, apuntó.
Nájera Davis dijo que el análisis del nuevo modelo judicial debe incluir las circunstancias y que de éstas dependerá su éxito.
“Donde han puesto los juicios orales de una manera más acelerada se han topado en poco tiempo, antes de un año, con el desencanto de la sociedad”, aseguró.
Expuso que es necesario poner atención a un fenómeno: en la figura de los juicios orales, la prisión preventiva no existe más que en caso de delito grave y el catálogo de delitos graves no es del todo entendido por la sociedad, ya que para una persona a la que le roban considera que ese es grave.
Entonces, consideró, es complicado que la sociedad acepte que una persona acusada de robo no esté en prisión, que enfrente el juicio en libertad. Algo para lo que la sociedad mexicana no está acostumbrada.
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